sábado, 3 de noviembre de 2012

Gustos y disgustos alemanes, Vol. 1

¡Hola a todos!

Sí, lo sé, tengo esto un poco abandonado... pero estas últimas semanas han sido kaotisch (mi nueva palabra favorita en alemán. Bueno, en realidad esa es la segunda; la primera es katastrophe, pero no era plan de ponernos sensacionalistas, que bastante amarillismo hemos tenido ya con el Madrid Arena y con Sandy).

No he podido evitarlo... ¡Me encanta!


Precisamente de eso, de gustos y disgustos, quería escribir hoy. Ya llevo poco más de dos meses aquí, y puedo decir que hay cosas que me gustan mucho de Alemania, pero también otras que no tanto. A ver: ¿por dónde empezamos? Creo que lo mejor será utilizar la técnica del ping-pong.

Cosas que me gustan de Alemania #1: los taxistas

Me pirran los taxistas de Frankfurt. En realidad, el gremio de taxistas siempre me ha parecido muy curioso (y por mucho que le pueda pesar a quien me acompañe en el trayecto, existe una fuerza sobrenatural que me obliga a hablar con todo taxista que me lleve a casa, independientemente de la cadena de radio que escuche). También es cierto que esa fuerza sobrenatural suele ser proporcional a lo que haya dado de sí la noche, todo hay que decirlo. Pero es que en Frankfurt la cosa es todavía más especial. Me explico: cerrad los ojos e intentad pensar en el país más remoto del mundo. Ese con el que os topáis por casualidad intentando encontrar España en un formulario. Inmediatamente pensáis que tiene que ser una broma, que no es posible que alguien viva en un sitio que ni siquiera se puede pronunciar. Pues en Frankfurt hay un taxista, como mínimo, que proviene de allí. Claro, lo que yo no sabía (y de lo que gracias a un amable taxista de blablakistán me enteré), es que aquí eso de que una señorita con acento extranjero se ponga a hablar con el taxista, así porque sí, da a entender otras intenciones. Glups. Si es que es en los taxis donde se aprende de la vida, que os lo tengo dicho.

Los taxistas pueden venir de lugares tan remotos como Sisante, Cuenca.


Cosas que no me gustan de Alemania #1: lo eficaces que se creen los alemanes

Había una vez una joven e indefensa española que todo cuanto quería era abrirse una cuenta en Alemania nada más llegar al país para no repetir la horrible experiencia que tuvo en Dinamarca unos años antes con la tarjeta de su país. Buscó las palabras necesarias en el diccionario para enfrentarse al malévolo director de la sucursal (que resultó ser un adorable y apuesto joven) y, en consonancia con la archiconocida efectividad alemana, abrió su cuenta en tan sólo 5 minutos. ¡Qué alegre se puso la españolita cuando el simpático director de la sucursal le dijo que en 5 días recibiría la tarjeta en su domicilio! "Desde luego, sí que son eficaces estos Alemanes", pensó. Pero la alegría se fue desvaneciendo de su rostro según iba tachando casillas en el calendario. Bien es cierto que, una semana más tarde, recibió un gran sobre procedente de la entidad bancaria, que resultó contener DE TODO, menos una tarjeta. Quiero precisar que, con "DE TODO", me refiero a que servidora puede pedir una hipoteca en Alemania, enviar cartas con sobres que ya tienen su dirección impresa en el remite y otras tantas cosas cuyo propósito, a día de hoy, aún no he descubierto. Pero ni rastro de la tarjeta. Siete semanas más tarde (sí, siete), tras haber recibido dos tarjetas que no se correspondían con sus respectivos códigos y haber visitado al apuesto caballero tantas veces que ya se tuteaban, la niña cerró la cuenta enfadada, no sin antes espetarle al encargado que "los bancos españoles estarán en bancarrota, pero por lo menos le mandan a uno una tarjeta a tiempo". Al buen hombre no se le borró la sonrisa empática (porque, eso sí, majetes son), le devolvió a la niña todo su dinero, y ella se fue a casa cantando. Desde entonces duerme con un cuchillo bajo la almohada, por si las moscas.

Ese tierno cuento es sólo un ejemplo de unas tantas situaciones de "vuelva usted mañana" que he vivido hasta ahora. Entro en un establecimiento, me dicen que lo sienten mucho (educados también son), pero que no tienen todavía lo que me habían prometido que tendrían. Salgo por la puerta resignada y vuelvo a pedir un aval para pagar el metro de vuelta. Lo bueno: no me pilla de sorpresa, porque siento repetiros que "Spain is not different", por mucho que os pese.

Cosas que me gustan de Alemania #2: la actitud de los frankfurtianos para con los extranjeros 

A la gente no le suele gustar la ciudad, pues, de buenas a primeras, parece que no tiene mucho que ofrecer. La verdad es que yo opino lo contrario. Es cierto que "Bankfurt" no es el paradigma de la arquitectura, ni tiene los canales más bonitos del mundo. Es impresionante ver la maqueta que muestra la ciudad tras la guerra, puesto que tan sólo quedó en pie un 20% de la que había sido una de las ciudades más importantes de la Europa medieval. Pudieron haberla levantado de nuevo imitando la apariencia anterior, como hicieron con la imponente Dresden, pero aquí decidieron dar un giro de 39423490089 grados y construir una ciudad financiera y cosmopolita. Lo consiguieron, y ahí es donde reside el encanto de Frankfurt.

Frankfurt, 1945

Encuentra las 7 diferencias.
 No tengo claro el porcentaje de extranjeros que viven aquí, pero lo que sí que noto es que cualquier persona, independiente del color de piel o vestimenta, pasa totalmente desapercibida. Me da la impresión de que los nativos llevan con orgullo esa insignia de tolerancia (me enteré el otro día de que ciertos Bundesländer tienen bastante fama de racistas) y, por eso, salir a tomar unas cervezas es toda una experiencia. Te miran desde lejos primero, con curiosidad. Luego llega la segunda fase: se acercan tímidos y comienzan el juego de "a que adivino de dónde eres". Yo soy relativamente fácil, pues, por mucho que me pese, la apariencia y el acento me delatan enseguida, pero otros compañeros pueden "esconder" muy bien su nacionalidad (ni os imagináis lo poco iraní que puede llegar a parecer un iraní). Y ya está, todo fluye: "que sí yo he estado en España", "sí, exacto, en Mallorca, ¿cómo lo has sabido?", "Aprendí español en el colegio: dos zzzervezzzas, por fafor" y según pasa el rato, la conversación se hace más amena. Llega la hora de irse y uno se despide de su compañero de cháchara. Fin de la noche. Bueno, fin de la noche no: todavía me queda el taxista.

Cosas que no me gustan de Alemania #2: la televisión

¿Os creíais que la tele basura era cosa de Berlusconi y Tele 5? Ilusos... Aquí también hay Hermano Mayor y otras perlas del estilo, aunque el concepto de "choni" es bastante distinto. Pero lo hay, que es lo que importa. Cuando no hay telebasura, hay debates políticos en los que la izquierda y la derecha no se chillan ni se reprochan cosas. Que vale, me niego a ver telebasura, pero un poco de acción y vidilla en los debates tampoco está de más... A veces uno tiene suerte y encuentra con una película sin anuncios (punto positivo) o una serie americana, aunque no termino de acostumbrarme al doblaje alemán. Pero bueno, God Save Saturn, que me proporciona temporadas enteras de series por el módico precio de 10 euros, las cuales puedo ver en Alemán, cuando quiero hacer oído, o en inglés, cuando quiero descansar un poco del tonillo chillón de las actrices de doblaje alemanas. Eso sí, los niños son niños actores, cosa que a Vicente Pascual le llenará de orgullo y satisfacción saber. Por el contrario, he descubierto que la radio de aquí es bastante molona, así que he retrocedido algunas décadas y ahora parezco una abuela que escucha la radionovela mientras hace punto de cruz, aunque, en mi caso, en vez de hacer punto de cruz crucifico los verbos irregulares. [Aprovecho para aconsejar a todos aquellos que estudien alemán a darse una vuelta por hr-online.de, la radio de Hessen, con todo tipo de emisoras. Truco: Hr1 = Kiss Fm; Hr2 Kultur = Radio 3; Hr info = RNE noticias; You Fm = 40 Principales. At your disposal :) ]

En fin, aquí un pequeño adelanto de algunos "gustos y disgustos". Ahora he empezado una nueva etapa, la de intentar encontrar unas prácticas de lo mío. Espero que en la próxima entrega sobre la apasionante situación de buscar un trabajo me traiga muchos "gustos" y muy pocos o ningún "disgusto". Os mantendré informados :)

¡Hasta pronto!



lunes, 10 de septiembre de 2012

Aventuras y desventuras en Frankfurt: de aviones, españoles y perroflautas.

¡Hola a todos!
Como prometí, traigo las primeras aventuras y desventuras de Blan por Alemania. Parece mentira que lleve solo una semana aquí y ya tenga toda una pequeña colección de esas cosillas que a uno se le pasan por la cabeza. Quizá debería llevar siempre un cuaderno y un boli a mano para apuntarlas todas porque, la verdad, no pierdo detalle de cada costumbre autóctona, pero bastante tengo con ir con el diccionario a todas partes. Bueno, a pesar de no tomar nota, ya irán saliendo todas en sucesivas noches de cerveceo y terraza.
Próximamente en mi armario.

En esta ocasión me gustaría centrarme en algo bastante curioso. No, un momento; esto tengo que contarlo antes: ¿os acordáis de cuando, en las películas, el comandante se dirige a los pasajeros para preguntar si hay algún médico en el avión y las azafatas salen sudorosas y con cara de angustia porque, como mínimo, estamos ante un caso de tifus o, si me apuráis, de tos ferina? ¿a que sí? ¡Pues yo, YO, lo he vivido! (por el tiempo que tardó el susodicho médico creo que fue mas bien un resfriado) Emocionante, ¿eh? Pudo ser el comienzo de una gran historia. Lástima que se quedara en eso: un comienzo. ¡No, no miré a ver quién era el enfermo! ¿por quién me tomáis? (vale... quizá un poquito jiji).

A esto me refiero.


Rebobinemos: en esta ocasión me gustaría centrarme en algo bastante curioso, y es que no hay como vivir en el extranjero para darse cuenta de que las noticias que cuentan en tu país no son precisamente fieles a la verdad. Pero no os preocupéis, meine lieben Freunden, porque os traigo dos verdades universales (universales en todo el universo menos en España).

A) Lo siento de verdad, de verdad de la buena, pero esta es la realidad: en España estamos mucho peor de lo que pensamos. Para llegar a esta conclusión no he necesitado leer todos los días el Frankfurter Allgemeine, ni visitar el Banco Central Europeo, ni ver la increíblemente aburrida (que alguien me corrija si me equivoco) televisión alemana. Cuando la persona con la que más te juntas es griega y, aun así, los alemanes a los que conocéis juntas sólo te miran a tí con cara de pena, como queriéndote apadrinar, y te preguntan muy serios por la situación en España, especialmente para los jóvenes, te das cuenta que o bien las noticias sobre Grecia ya están pasadas de moda y no interesan, o bien estamos bastante más fastidiados de lo que nos hacen creer. En serio, si alguien se cruza con Montoro o de Guindos, que le tire unas Dr. Martens de mi parte a la cara.

Estas en concreto, que con lo feas que son seguro que duele más.


B) Ahí va otro palo, así que preparaos: creíamos que nuestro mejor invento en España después de la fregona era el perroflautismo, pero, amigos, no somos más que meros principiantes. Justo hoy he pasado por delante del BCE (mejor dicho: por delante de la estatua esa con forma de € azul que siempre sale en las noticias) y allí he tenido el gusto de conocer a los integrantes del movimiento Occupy Frankfurt. Me ha hecho mucha ilusión ver que había gente acampando, la verdad, pero la emoción se ha esfumado al ver que no tenían nada que ver con los de la acampada de la Montañeta en Alicante, ni en forma, ni en espíritu, ni en nada. Vamos, que me dan ganas de ir a buscar a Jiménez Losantos, agarrarle de la oreja, y llevarle hasta allí la próxima vez que diga tan a la ligera que los varios cientos de miles de personas que solemos manifestarnos somos todos unos perroflautas y unos vagos redomaos.

"Yo me voy pa' Frankfurt, que en España no me entienden".


 Esto es todo por hoy. ¡Que paséis una buena semana! ;)










lunes, 27 de agosto de 2012

(Cuatro) cosas que odio del doblaje


Después de un largo periodo de inactividad estival, he decidido sacar el plumero y gritar eso de “¡pa’ fuera telarañas!” (espero que no sólo lo diga la Bebe. En caso afirmativo, olvidemos lo dicho hasta ahora). Tengo un par de entradas en mente y, dado que el domingo me cojo el hatillo y me largo para Alemania con el título bajo el brazo, espero actualizar bastante con las aventuras y desventuras de esta niña en la tierra de los teutones. Por tanto, puede ser que tengáis Blan para rato. O no, nunca se sabe; depende de cómo os portéis, mua-ha-ha-ha.

El caso es que yo, que nunca jamás de los jamases me quejo de nada, no llego a comprender ciertas cosas del doblaje, tanto en forma como en contenido y necesito compartirlas con todo aquel que me quiera leer. Del mismo modo, si cayese la breva de que algún director de doblaje leyera esto, el texto sería doblemente efectivo.

Vayamos por partes: ¿qué es el doblaje? Pues así, en palabras de andar por casa, es la traducción de los diálogos de una película, siempre condicionado a la imagen que aparece en pantalla; no sólo hay que tener en cuenta los movimientos de los labios de los actores cuando la cámara los enfoca de cerca, sino que también hay que considerar que ciertas situaciones, como los juegos de palabras, los chistes o las referencias visuales, pueden no tener sentido en otro idioma (y, generalmente, no lo tienen). Ahí radica el ingenio de los traductores audiovisuales (ingenio, en el sentido más literal de la palabra, porque algunas soluciones que se toman, sobre todo en las películas de humor, son verdaderas obras de ingeniería).  El fundamento del doblaje es que una persona pueda ver y disfrutar de una película rodada en otro país sin ningún impedimento lingüístico ni cultural. Por ello, hay que adaptar las películas de tal modo que el espectador no pierda ni una pizca del contenido del original o, en el caso de que esto no sea posible, que la entropía (lo que se pierde) constituya el mínimo indispensable. En España, contamos con una importante tradición en lo que a doblaje se refiere, esencialmente porque este facilitó la censura en la época franquista.

Claro, que tú me gustas mucho doblado...

Y tú ya ni te cuento...

Ahora, a lo que iba: mi pequeña crítica constructiva de las cuatro cosas que más odio del doblaje.
  •  Los futuros

Escena más que corriente: llaman a la puerta y alguien dice “yo abriré”. Otro ejemplo: el héroe de la película le dice a una madre inquieta “tranquila, yo salvaré a su hija”.  Es tremendamente corriente traducir will + infinitivo por un futuro, cuando la mayoría de los casos tan sólo refleja una intención y no un futuro en sí. En español, esa intención la expresamos con un mero presente o con la perífrasis ir + infinitivo, pues va implícita en nuestro lenguaje, mucho más indirecto que los idiomas de origen sajón. No entiendo por qué este error no se ha corregido nunca y, a mayores, se sigue cometiendo. Sería mucho más simple si se tradujese por un “ya abro yo”, que contiene el mismo número de sílabas, o por un “tranquila, voy a salvar a su hija”, poniendo énfasis en “voy”.

Vagos y maleantes, yo os atraparé a todos

  •  El uso de “usted”

Este tema me pone bastante nerviosa. Como ya he dicho, el fundamento del doblaje es adaptar una película a otra cultura; por tanto, los hábitos del lenguaje que utilizamos también tienen que verse reflejados. En nuestra cultura,  el pronombre “usted” está cayendo en desuso (sin contar, claro está, con las variedades diatópicas andaluzas). De nuevo, no es que estemos perdiendo respeto, sino que en nuestro lenguaje ya incluimos las normas de cortesía, gracias al fantabuloso mundo de la paralingüística: gestos, entonación, implicaciones…  No entiendo por qué hay escenas en las que dos compañeros de trabajo se tratan de usted, o un alumno y un profesor de escuela primaria o secundaria. Está claro que todo depende del contexto y de la época que refleje la película, pero, por lo general, el doblaje no coincide con la realidad. Un ejemplo que me hace mucha gracia es la relación entre Harry Potter y Dumbledore. Chico, que vale que sea tu director, pero no sólo al final de cada curso te trata como un padre, sino que te ha llevado por ahí a buscar esas cosas que buscáis en El Príncipe Mestizo y que no voy a decir aquí. ¿No va siendo hora ya de que habléis como hablamos los españolitos de a pié?
Harry, hijo, ¡que me haces sentir mayor!

  • Los personajes  latinos

Aquí ya me meto en temas que no tienen que ver con la traducción en sí, pero es que me gusta mucho quejarme. ¿En serio no hay ningún actor de doblaje que sea latinoamericano? ¿¿De verdad?? Si es verdad que no lo hay, ¿es que no pueden hacerlo mejor? En el Colegio Mayor teníamos un amigo que, para ligar, se inventaba que era argentino. Oye, ¡cómo funcionaba! Pues eso, que me niego en rotundo a ver Modern Family en español por no ver la aberración que hacen con mi Gloria del alma, que más que colombiana parece tonta perdida. Y si sólo fuera ella…
<3 <3 <3 <3

  • Los niños

Al igual que me ocurre con el doblaje de los personajes latinos, ODIO, de verdad, ODIO profundamente el doblaje de los niños. Me gustan los niños actores americanos porque muchas veces tienen mucho talento, pero llega la versión española y les plantan esa voz femenina en falsete que les hace sonar todavía más repelentes. Incluso en las películas de animación se echa en falta la voz de un niño de verdad. Una vez conocí a un niño inglés que había trabajado como doblador infantil en películas animadas. La verdad es que el chico era un máquina y nos reíamos mucho con sus imitaciones. No creo que sea muy complicado meter a un/a niño/a con talento en un estudio de doblaje, ni que se abra una investigación por explotación laboral por ello.

Pues ea, qué se le va a hacer.


Desde aquí hago un llamamiento a todos los traductores audiovisuales, tanto profesionales como en potencia, que pueden cambiar esas pequeñas cosas que hacen que mueran gatitos constantemente. 

¡Hasta otra!

domingo, 29 de abril de 2012

Mientras los hay que se van a cazar elefantes...

Todos conocemos a más de uno y más de dos que la sufren. De hecho, muchos de nosotros tenemos síntomas de esta enfermedad tan funesta. Se buscan curas, mas aún no se ha hallado un fármaco definitivo con el que paliar los efectos de esta afección mental. Hablo, ni más ni menos de... [cha-chan - cha-chán] el [inserte voz de ultratumba aquí] síndrome de Diógenes.

¿No va siendo ya hora de que te despidas de esa camiseta con el pato Donald estampado? Que sí, que ya, que te la regaló tu madre cuando te graduaste del instituto y ni siquiera sabes dónde está le tienes mucho cariño, pero, de vez en cuando, es necesario hacer análisis de conciencia y decidir qué cosas son útiles y cuáles ya no lo son para tí, pero quizá sí para otros. Cuenta la leyenda que hace muchos, muchos años el dinero, en sí, no existía y la gente, de veras, sobrevivía. En serio, palabrita de Blan. Tú tienes dos gallinas que ponen unos huevos de esos estupendísimos de yema naranja (porque esas gallinas no estaban en jaulas de 30x30cm y podían vivir dignamen... uy, me comentan por el pinganillo que se me duerme el personal...) pues eso: que antaño tu ofrecías unos huevos "ricos, ricos" y yo, a cambio, te daba unos tomates de mi huerto que ya quisieran los Kumato ser así de sabrosos. Y eso, amigüitos míos, es la base del comercio. No suena nada mal, ¿verdad? El problema es que parece que nuestro cerebro ha sido "desprogramado", y por ello se nos ha olvidado lo útil que es el trueque en comparación con las transacciones monetarias, ya no sólo por el hecho de que, con esta nueva "programación" de nuestro cerebro, dé la impresión de que no podamos llevar una existencia normal sin la necesidad de comprar-comprar-comprar-comprar, sino porque, mediante esta actitud, estemos produciendo sin parar y con ello desgastando los últimos resquicios de los recursos de nuestra madre Naturaleza (sí, con mayúscula inicial, porque me apetece).

Ahora bien: ¿qué pasaría si combinásemos la astucia de nuestros antepasados con las nuevas tecnologías y tendencias sociales de nuestros días con el fin de crear una innovadora alternativa de comercio con la que poder consumir de manera responsable, sin por ello renunciar a nuestras necesidades?

Les presento, damas y caballeros, a Cluus. Cluus es una red social de consumo colaborativo que pretende poner en contacto a gente a nivel local para que intercambien, alquilen, regalen o vendan los productos que ya no quieren. En esta charla TED, la genial Rachel Botsman explica un caso práctico de lo que supone el consumo colaborativo: en su momento me enganchó la serie de televisión 24 y, por ello, la adquirí en DVD. Un par de años más tarde me doy cuenta de que ya la tengo más vista que el TBO y que me gustaría cambiarla por, digamos, Sexo en Nueva York. Pues muy sencillo: busco a alguien que se encuentre en la misma situación que yo, pero al contrario, quedamos en una cafetería (o no), y nos las intercambiamos. Otro ejemplo: ¿cuántas veces en la vida utiliza una persona una Black & Decker (absténganse de responder los caseros "manitas" a quienes muchos estudiantes tenemos el gusto, porque decir la desgracia quedaría feo, de conocer)? Estaría muy bien que supieses que, en la calle paralela a la tuya, una persona tiene una Black & Decker que tú puedes recoger, usar y devolver, y que en otro momento otra persona llamará a tu puerta para pedirte otra herramienta igualmente cara y que, si me apuras, todavía está precintada.

Os animo a todos a daros una vuelta por Cluus, registraros y pensar en algo que pueda servirle a alguien más. O incluso que ya no queráis pero os falte ese pequeño empujoncito de que otra persona lo necesite para deshaceros por fin de ello. Todavía es una red joven (por no decir neonata), así que hay que tener paciencia y darle tiempo. Seguro que otros proyectos que ahora son tan conocidos y útiles como Couch Surfing, Carpooling o la mismísima Wikipedia empezaron así, poquito a poco, y crecieron gracias al boca a boca.




Spread the word, jóvenes Padawans!

martes, 6 de marzo de 2012

Perroflautas sin perro y sin flauta

¡Hola a todos!

Hoy voy a hacer un poco de trampa, puesto que esta no era la entrada que me tocaba. La buena de Melania me nominó a al prestigioso y maravilloso Versatile Blogger Award, que consiste, básicamente, en contar cosas interesantes sobre mí, dentro de lo posible, y nominar después a otros 15 blogs. Y yo, que no tengo todavía 15 "blog-amigos" que tengo tantas cosas interesantes que contar que no se por donde empezar, pues he decidido posponer esa entrada para otro momento más oportuno.
El caso es que el otro día hubo huelga en la Facultad de Letras de la UA (no podía ser otra), y la gente no terminó de saber muy bien por qué. De hecho, a veces pienso que la gente que hace huelga en la UA no termina de saber muy bien por qué la hace, o por lo menos no consigue transmitirle a la población universitaria su descontento. Cualquier persona que me conozca sabe que soy bastante crítica con los temas que nos rodean, y a pesar de que muchas veces estoy más guapa callada, pienso que mis padres en su momento pusieron su granito de arena para conseguir que nuestra generación gozase de un estado de bienestar, por muy pachucho y resacoso que esté ahora, y que ya va siendo hora de que protestemos nosotros.

¡Esta soy yo!


Bueno... en realidad me parezco más a esta...





Por otro lado yo, personalmente, no estoy muy a favor de las huelgas. Creo que tiene que haber formas más efectivas de protestar, aunque todavía no las haya descubierto. Estamous trabajandou en eiooou. Lo que sí que tengo claro es que la huelga es un derecho, no una obligación. Protesta lo que quieras, pero no obligues a que los demás tengan que protestar también. -Pero Blan, ¡las manifestaciones son un porculo quizá un tanto molestas para el resto de la población! -Sí, pero con una manifestación como mucho obligas a la gente a pensar en un camino distinto que seguir con el coche, no a perder un día de trabajo cuando quizá a esa persona le perjudica mucho. Puede ser que dentro de unos días cambie de opinión respecto a esto, pero, a día y hora de hoy, esto es lo que pienso.

¿Que llevo dos párrafos largos ya y no sabéis todavía a qué protestas me refiero? No me extraña. Como ya he dicho, esa es la sensación general. No tiene mucho sentido protestar si no le cuentas a la gente por qué protestas. Por mucho que haya un cartel enorme en la puerta de la facultad en el que ponga "Estrategia Universidad 2015: ¡caca de la vaca!", si no consigues atraer a la gente más pasiva en temas sociopolíticos, poco vas a conseguir, sobre todo teniendo en cuenta que hoy en día se lleva mucho el "si yo iría... pero es que hay cuatro gatos" o el "total, si es que eso no vale para nada".




Al grano: como yo tengo menos poder de convocatoria que un mosquito aplastado en la pared y no participé en la huelga por el motivo que acabo de comentar, quiero hacer mi pequeña contribución a la causa explicando lo que yo entiendo por la Estrategia Universidad 2015. Juro que intentaré hacer el menor uso de demagogia posible. Aun así, estáis a tiempo de huir despavoridos (o "escopeteitid" como dijo uno que yo me sé). De hecho, os ofrezco algo mil millones de veces más entretenido.

A aquellas personas que sigan leyéndome: os aconsejo que le echéis un vistazo antes de nada a este enlace. Es un documento oficial del MEC en el que se explica la estrategia. Luego ya podéis pasar a este o a este. El primero es un artículo de fuente desconocida en el que se analizan fragmentos de la Ley, y el segundo es el documento que ha editado el Movimiento de Acción Estudiantil. Sé que no son nada llamativos ni incitan a la lectura, pero es muy importante leer cosas antes de protestar. ¿Que ni con esas? Bueeeeeno, que no cunda el pánico, que os los resumo en pocas palabras. El primero es un texto del tipo "qué-buenos-somos-y-qué-reformas-más-efectivas-que-hacemos". Los otros dos, por su parte, son un poco más del estilo "¿algún verdugo en la sala?".


En principio, la reforma se podría resumir en que el mercado ha cambiado, y por ello es necesario dar paso a otra concepción de la universidad, convertirla en un negocio como sucede en otros países como Estados Unidos. Como todo negocio, es necesario que sea competitivo, por lo que cada universidad, en teoría, intentará sacarse el mayor partido posible (bien contratando profesores chachipirulis, bien ofreciendo un programa de estudios que se diferencie de otros, bien fusionando campus, como por ejemplo el de la UCM y la UPM)... A simple vista no parece tan horrible, pero como pasa siempre con estas cosas, la competitividad consigue que algunas (muy pocas) universidades ganen mucho prestigio y otras (el resto) pierdan fama. Pertenecer a este reducido grupo supone dinero, of course, así que será necesario invertir para poder conseguir tal prestigioso emblema. ¿Cómo? Pues subiendo el precio de la matrícula o fomentando las inversiones de empresas privadas. En este caso la inversión por parte de empresas funciona como la publicidad en la televisión y la radio: si pago tanto dinero, espero por lo menos poder tener algo de voz y voto en la gestión. Hablando de la gestión: se pretende eliminar la figura del rector para sustituirla por un directivo, al igual que sucede en cualquier sociedad anónima. También se plantea la creación de un Consejo de Estudiantes que, por irónico que parezca, no está liderado por estudiantes, sino por el ministro de Educación.





Y he aquí mi humilde opinión:

está claro que la situación general está cambiando, pero parece que este cambio siempre está orientado a la empresa y nunca a la cultura. Lejos queda la imagen de la Universidad como institución del saber que se tenía hasta hace unas décadas. Está claro que hoy en día una licenciatura en Filosofía, Humanidades o Antropología no genera salidas profesionales aparte de las que estén relacionadas con la docencia, pero estas doctrinas sientan la base del saber humano. Por otro lado, los documentos no dejan de referirse al cambio hacia la adaptación global y citan en gran medida al sistema de EE. UU. Sin que parezca una crítica ni nada por el estilo: a ver si nos enteramos, señores; los españoles ni somos alemanes, ni finlandeses, ni estadounidenses ni congoleños. Somos españoles. Me resulta ridículo que intenten hacernos cambiar nuestros valores en la universidad. Si lo que se pretende es que cambiemos nuestra mentalidad, ¿no sería más lógico hacerlo en la enseñanza primaria? Fomentar desde pequeños aptitudes como la asertividad, las habilidades sociales o el trabajo tanto autónomo como en equipo.

El tema de la autonomía resulta cuanto menos sospechoso. Es cierto que en los últimos años en España han surgido universidades de la nada, pero eso forma parte de la política de derroche cuyas consecuencias vivimos ahora mismo. Sin embargo, el hecho de centralizar los recursos en las universidades más prestigiosas puede tener como resultado que se devalúen en gran medida aquellas que no cuentan con fondos o que están endeudadas (sin ir más lejos, la UA). De nuevo, no se tiene en cuenta la mentalidad española por la que, por ejemplo, muchos estudiantes tienen miedo de salir de sus casas y marcharse a una universidad situada en la otra punta del país (¿cuántos estudiantes de TeI entran en alemán sin conocimientos previos porque no pudieron hacerlo en inglés en vez de plantearse estudiarlo en otra universidad?). Al final, unos pocos estudiarán en las escasas "grandes" universidades y el resto en las "mediocres" (por supuesto, no son ni los alumnos ni los profesores los que se encargan de decidir qué universidades pertenecen a qué grupo).

Estoy de acuerdo con que algunos profesores se toman bastante a la ligera su puesto de trabajo fijo, del mismo modo que pienso que en ciertas asignaturas la presencia de profesionales que combinen la enseñanza con la práctica profesional es muy positiva. Sin embargo, si ya hoy por hoy la Universidad está bastante politizada y "familiarizada" a la hora de organizar departamentos, no quiero ni imaginarme lo que podría suponer que un rector (que más que rector sería un CEO) decidiese quiénes ocupan todos los puestos docentes. Por otro lado no entiendo que se cree una organización como el Consejo de Estudiantes Universitarios del Estado que no esté presidida por miembros de la comunidad universitaria, sino por ministros.

Y en cuanto a la financiación no puedo decir más que el coste de la "excelencia" va a salirle muy caro a los estudiantes... http://elpais.com/diario/2010/12/24/sociedad/1293145205_850215.html

Está claro que se necesita un cambio, pero... ¿en realidad tiene que ser éste? A lo mejor es que yo formo parte de esos estudiantes "carcas" que tienen una visión muy anticuada de la Universidad...


Si has llegado hasta aquí, por favor: házmelo saber. Será un placer invitarte a una caña por haber aguantado esto ;)


¡Ah! por cierto: me encanta la diversidad de opiniones. Si piensas que tengo razón, puedes comentarlo. Si piensas que "siii, vaaaaleee, pero...", también. Y si piensas que merezco una muerte lenta y dolorosa, aún con más motivo debes comentar =).

¡Buenas noches!

domingo, 26 de febrero de 2012

And the Oscar goes to... el perro de The Artist

¡Feliz domingo a todos!

Bueno, en primer lugar, me comentaron por el pinganillo que el diseño de No Sin Mi Trados era una mierda pinchada en un palo un poco inapropiado, así que Alfonso, siempre muy dispuesto, le ha hecho un arreglo digno de extreme makeover a cambio de que le traduzca su proyecto de fin de carrera: una genial red social de consumo colaborativo que está a puntito de salir del horno y de la que os hablaré dentro de muy poquito. [Modo publicidad: OFF].

Como ya dije en mi entrada anterior, no pretendo centrar toda la temática del blog en torno a la traducción y la interpretación, por lo que la entrada de hoy es un buen ejemplo de ello. No es que siempre me vaya a ir por las ramas, pero es que hoy nos vamos a poner nuestras mejores galas para ir a ver los Oscar a casa de un buen amigo nuestro (que, por cierto, está también a punto de estrenar su documental "Estación de peaje", say tuned for more info), así que... ¡qué mejor ocasión para hacer análisis de conciencia que antes de participar en la porra del siglo (cuyo premio, me temo, no será más que otro trocito de pizza)! La verdad es que no puedo opinar mucho en cuanto a la técnica con la que se realiza una película, pero sí que puedo afirmar si ésta me ha gustado o no; si se me han humedecido los ojos con las lágrimas de los actores o si he sonreído con sus risas, o si al día siguiente seguía dándole vueltas a la moraleja. Películas de los Oscar ordenadas por fecha de visionado, take 1.

HARRY POTTER Y LAS RELIQUIAS DE LA MUERTE 2 --
Nominaciones:
- dirección artística
- maquillaje
- efectos especiales

¡Aaaaay mi Harry! Cualquier persona que me conozca sabe que tengo mucho cariño a esta saga de libros y, por ende, no me he podido resistir a ver todas las películas, por mucho que las maldiga y critique. El caso es que la segunda parte de Las Reliquias de la Muerte (que, al contrario de lo que muchos piensen, NO es una historia para niños, sino un libro increíblemente bien escrito) me gustó bastante. Eso sí, Daniel Radcliffe, para ser uno de los actores mejor pagados del Reino Unido ya podías cambiar ese rostro impasible, que lo mismo te da comer macarrones que enfrentarte al malo malísimo que mató a tus padres y que ahora somete a tu pueblo. Hombre ya. Pues eso, bien, paisajes bonitos y bastante fiel al libro. Lo dejamos en un "notamal".

MEDIANOCHE EN PARÍS
Nominaciones:
- dirección artística
- película
- dirección
- guión original


Partiendo de la base de que Woody Allen me piiirrra porque me hace reír a carcajadas con las cosas más tontas y banales, puedo decir que salí del cine con una sonrisa de oreja a oreja. La historia es original, imprevisible (para mí, que soy requeteingenua) y muy atractiva. No quiero decir nada puesto que la clave del guión está en el factor sorpresa, pero el personaje de Adrien Brody, que apenas aparece en escena unos escasos cinco minutos, es glorioso. Calificación final: muy goniiiitaa (a pesar de que Carla Bruni pinta menos que un manco).

EL ARBOL DE LA VIDA
Nominaciones:
- fotografía
- dirección
- película


Me da miedito decir algo sobre "el Arbol de la Vida", porque sin duda debería recibir el premio a la película más polémica de todos los Oscar. Por las cosas que había oído antes de verla me imaginaba a Terrence Malick llorando a moco tendido en su casa, pero quizá precisamente por eso, por saber de antemano que no era una película convencional, no me pareció tan horrible. De hecho, me gustó. Vale que sobraron dinosaurios y nebulosa y que me parece que se excede en el tiempo, por no hablar de que en parte fui a verla por Sean Penn y apenas vi esa narizota grande y sexy que tiene. Pero me pareció bonita, una metáfora de la vida. Después de haberla digerido, claro está. Pues eso, bonita... pero para verla una vez.

LOS HOMBRES QUE NO AMABAN A LAS MUJERES
Nominaciones:
- actriz de reparto
- fotografía
- edición
- edición de sonido
- montaje


Me da rabia decirlo, pero Hollywood ha vuelto a ganar. Esta película le da cien vueltas a la primera adaptación del libro y consigue reproducirlo a la perfección. No sé cómo lo han conseguido, pero el guión no se pierde ni el más mínimo detalle. Y Daniel Craig es la cara que más le puede pegar a Mikael Blomkvist, personaje del que me enamoré perdidamente hace unos años. Tengo mucha curiosidad por saber si David Fincher mantiene ese nivel en la segunda parte, "la Chica que Soñaba con una Cerilla y un Bidón de Gasolina".

CHICO Y RITA
Nominación:
- película de animación


¡Ay, Chico y Rita, Rita y Chico! La representación española en los Oscar. Me pareció una historia preciosa rodeada de Jazz y de minuciosas postales de la Habana. No he estado nunca en la capital cubana, pero después de ver la peli me da la impresión de que sí. Me sorprendió mucho saber que no está basada en un comic, sino todo lo contrario; Mariscal creó el comic a partir de los dibujos de la película. Me gustaron en especial los movimientos sinuosos de los personajes, que al principio resultan hasta molestos pero luego te introducen más y más en el ambiente latino. Vale, voy a parar aquí que parezco Carlos Bollero. Será el café.

MONEYBALL: ROMPIENDO LAS REGLAS
Nominaciones:
- actor
- actor de reparto
- película
- guión adaptado
- edición
- mezcla de sonido


¡Ais Brad Pitt, qué guapo eres, qué bien que actúas y qué poca justicia te hace el doblaje! Muy entretenida. No es la típica película sobre el sueño americano: equipo que no gana ni trucando el marcador (bueno, eso sí). Entrenador con un pasado frustrado en el mundo del deporte profesional (bueno, eso también). Entrenador que revoluciona el equipo (vaya, creo que también). Equipo que empieza a ganar y a convertirse en la sensación del momento (me suena). Equipo que al final..... aquí no voy a reventar, porque, repito: no es la típica película sobre el sueño americano. Aquí no hay cuerpos esculturales partiéndose la crisma a entrenar (si me apuráis, están todos medio "lisiaos"), sino un estudiante prodigio de la estadística que revoluciona el mundo del entrenamiento (o eso dan a entender). Me gustó mucho, sí señor.

LOS DESCENDIENTES
Nominaciones:
- actor
- película
- guión adaptado
- dirección
- edición


Aunque hasta ahora pueda parecer lo contrario, no todas las películas nominadas me han gustado. De hecho, "los Descendientes" me dejó más impasible que la cara de Daniel Radcliff. Sí, es una historia bonita, vale. Una madre se queda en coma tras un accidente y la única salida es desconectarla. El marido se entera por su hija de que su santa esposa no era tan santa y estaba metida de lleno en otra relación, por lo que decide buscar al hombre por el que iba a dejarle. Y hasta aquí puedo leer. Idónea para un domingo por la noche en la 1, sin anuncios (ojo, ¡que tampoco está tan mal! peor habría sido competir contra "gemelas separadas al nacer" y "huracán en Palm Beach" después de comer)... eso sí, George Clooney se sale, y mucho.

THE ARTIST
Nominaciones:
- actor
- actriz de reparto
- película
- dirección artística
- vestuario
- fotografía
- director
- edición
- música
- guión original


Con toda la polémica de la piratería pienso que, quizá, se debería cambiar la concepción del cine. Si las películas no obtienen los suficientes beneficios en taquilla como para que su producción resulte rentable, a lo mejor es que hay que hacer películas que no supongan tal ingente gasto (y no estoy pensando en Avatar, nooooooo). Gracias, the Artist, por confirmármelo. Y por confirmarme también que el 70% de la comunicación se basa en el lenguaje corporal. Y por hacer una película tan requetebonita. Y porque todos los personajes sean tan sumamente entrañables. Y porque ese perro es más listo que muchos de los humanos que conozco. Y porque me lo pasé en grande. Aquí al lado mio tengo a una persona que la está viendo ahora mismo; no han pasado ni cinco minutos y ya ha dicho: "es que esto huele a Oscar". Señoría, no hay más preguntas.

CRIADAS Y SEÑORAS
Nominaciones:
- actriz
- actriz de reparto (1)
- actriz de reparto (2)
- película


No tenía ni idea del argumento más allá del cartel y del título a lo "señorita Escarlata", y creo que es una de las películas que más me ha gustado este año. La historia es conmovedora, pero siempre desde el buen humor. Vamos, que no es necesario dejar un mal sabor de boca al espectador cuando se trata el tema del racismo en Estados Unidos. No hay malos malísimos, porque el único personaje que podría ser malo malísimo al final también demuestra un pedacito de corazón. Eso me gusta; estoy un poco saturada de historias tristes de las que abundan en los telediarios. Y la próxima vez que coma tarta de chocolate me cuidaré muy mucho de quién la ha hecho. En definitiva: preciosa.

LA DAMA DE HIERRO
Nominaciones:
- actriz
- maquillaje



No podría estar más de acuerdo con las nominaciones de La Dama de Hierro: mejor actriz, a Meryl Streep, porque hace un papel extraordinario (vamos, que ni la Reina Elisabeth de Inglaterra tiene ese acento tan conseguido) y maquillaje, porque realmente no parece ella. Y ya está; ni uno más, ni uno menos. Lo bueno es que la historia lanza una chispa de esperanza si tenemos en cuenta la situación que estamos viviendo en España, puesto que las imágenes de archivo muestran una Gran Bretaña desesperada y con más ganas de tomar la calle que Cándido Méndez y Toxo Fernández, pero que se recuperó tras la tormenta. Entretenida, muy en la línea de El Discurso del Rey.



Madre mía, quién me mandó a mí...

viernes, 24 de febrero de 2012

¡Despegando!

¡Hola a todos!
Me llena de orgullo y satisfacción presentar a mi último "bicho": no sin mi Trados. Dado el nefasto éxito que tuvo el otro blog anónimo, por no hablar Gafas y Vikingos, el de cuando estaba de Erasmus (y que me recuerda a la opinión de uno de nuestros profesores sobre el punto y coma en castellano: "es como un hermano tontito... hay que quererlo"), pues he decidido abrir otro nuevo con la intención de asentarme en el ciberespacio. Y es que ya se sabe: no eres nadie en la vida real si no eres alguien en la vida virtual. Ole.

Lo de la temática del blog es algo que no he terminado de concretar con mi abogado; por un lado, y como se puede deducir por el título, me gustaría hablar de temas relacionados con la traducción y la interpretación, mi casi-casi-casi licenciatura. Era necesario rendir un homenaje a esos "sofgüers" maravillosos de traducción automática que si te descuidas te traducen la Ilíada en verso pero que quizás hubiese sido todo más fácil si no te hubieses metido en el berenjenal de aprender a usarlos. Y de poner tu casa como aval para pagarlos, dicho sea de paso. Por otro lado, siento una gran debilidad por todo lo relacionado con la comunicación intercultural, las relaciones transculturales (y los cuerpos esculturales, pero eso es otro tema), por lo que intentaré poner cosillas relacionadas con este ámbito tan curioso que considere interesantes para mi querido público (o no, que para eso es mi blog). Y como a mí todo el tema social me pirra, pues también dejaré caer algo de temas politiqueros y actuales por aquí de vez en cuando, que me divierto mucho cuando despotrico.

¿Y quién narices soy yo? Buena pregunta. Soy Blanca, estudiante de último curso de Traducción e Interpretación en la Universidad de Alicante. Me gusta "muy mucho" la traducción literaria y también la interpretación en los servicios públicos (dos cosas requeteparecidas entre sí, como podéis comprobar todos). Aunque mi futuro es incierto, soy una persona bastante optimista y pienso que con trabajo y amor por lo que uno hace se puede conseguir todo en el ámbito profesional. Y si uno está feliz en el ámbito profesional, también lo estará en muchos otros de su vida. Me encantó lo que le oí decir a Ángel Gabilondo por la radio un día: "la clave no está en que conseguir encontrar un trabajo que te guste, sino en conseguir que tu trabajo te guste". (A todo esto: nunca jamás de los jamases podría gustarme la terminología. -Pero Blan ¡nunca digas nunca! -No. NUNCA). ¿Por dónde iba? ¡Ah, sí! Amor por lo que haces. De esto nos hablaron hace un par de semanas grandes profesionales de la traducción en las Jornadas de Transición al Oficio del Traductor e Intérprete, pero mejor que os lo cuente Marina, que lo hace muy bien ;).

Bueno, that's all, folks!

¡Nos leemos pronto! (espero) ;)